ASEGAL & CASTROMIL– Abogados y Economistas

UNA DE CAL Y OTRA DE ARENA EN EL PALACIO DE LAS SALESAS

 
Febrero es el mes por excelencia de las frutas cítricas en España. Naranjas, mandarinas, limones y pomelos que nos regalan ese sabor agridulce, acido y vibrante. Cuentan que fue Don Gonzalo Moliner, valenciano el, quien convirtió los patios interiores del Tribunal Supremo en un frondoso huerto y quien al parecer versó a nuestro mas alto Tribunal de profundos conocimientos de ingeniería agrónoma porque cítricas son también la cascada de Sentencias sobre la exoneración del pasivo insatisfecho que nos ha regalado este mes de febrero de 2026. Las Sentencias 259/2026, 261/2026, 262/2026 y 263/2026 de 18 de febrero son Sentencias inconfundiblemente acidas, agridulces, un poco sí, pero un poco no también.

Despues de recordarnos que la carga de aportar la información necesaria para que se verifique la condición de buena fe del deudor le corresponde a este, nos metemos en harina con el esperado análisis de las excepciones previstas en el art. 487.1.2º del TRLC, que es tanto como saber cómo nuestros magistrados interpretan la famosa Sentencia Bacigán, aquella Sentencia de la Sala Segunda del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que el 7 de noviembre de 2024, nos decía que “serán los tribunales quienes decidan sobre las excepciones” Pues no; y aquí viene lo agrio. La Sala declara que las excepciones a la obtención de la exoneración del pasivo insatisfecho del 487.1 son las que deben de ser y que están correctamente enumeradas de forma taxativa, no vayamos a enmendarle la plana al legislador. Pero como decía don Miguel de Unamuno, el momento más oscuro de la noche es justo antes del amanecer, asi que acabemos con un regusto dulce y declaremos que la “derivación de la responsabilidad” del administrador -tan del gusto de nuestra insaciable AEAT- no es causa que deba evitar la exoneración salvo que se demuestre que la conducta fraudulenta del administrado fue muy grave. Lo dicho, el mes de los cítricos y ese regusto amargo de un buen limón.

Roberto Q. Castromil – Abogado

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